ALIMENTANDO NUESTRO SER INTERIO
Carlos Mora Vanegas
"El hombre es esclavo de lo que dice y dueño de lo que calla" (Proverbio chino)
Siempre debemos estar atentos en cultivar a nuestro ser interior, proporcionarle el alimento espiritual que requiere nuestro espíritu en su evolución, más cuando pasamos por una dimensión en donde estamos sometidos a constantes pruebas , propias de lo ilusorio de ello.
Sobre esa importancia de alimentar y fortalecer nuestro ser interior nos señala Juan Carlos Ortiz, que Dios nos dejó una lección gráfica muy clara para que comprendamos el balance entre la carne y el espíritu y que es prioridad, este cuadro es la muerte. Cada funeral y tétrico cadáver, nos recuerda como nos paga la carne todo lo que hacemos por ella. "lo que sembramos para nuestra carne, de la carne cosecharemos un cadáver y gusanos que nos coman" Gálatas 6:8. Yo me he preguntado muchas veces por qué el fin de nuestra historia terrena es tan triste: vejez, enfermedad y al fin, la noticia final: un cáncer, o el corazón que nos falla, la próstata y la muerte. Cada funeral es un llamado a recordar que el cuerpo es temporario, que esta vida terrena se acaba y que tenemos que dar más atención a nuestro ser interior, que es eterno. Algunos viven vidas disipadas satisfaciendo solo la sed de su carne sin pensar en la sed de su espíritu. Se olvidan que el ser interior es eterno y necesita relación con "Padre de los espíritus" Hebreos 12:9. Si no le has dado importancia a tu ser interior y su sed de conectarse con Dios, hazlo hoy mismo
Nos agrega, que el Creador y Padre de todo el Universo galáctico poseen riquezas gloriosas y quiere fortalecer nuestro ser interior dándonos el poder de su Espíritu Efesios 3:14-16. Abramos los ojos de nuestro ser interior, percibamos nuestra necesidad interior, decidamos ser espirituales y descubriremos las riquezas que Dios ha puesto a nuestro alcance, sí, dentro de nosotros desde qué Él nos llamó. Experimentaremos la supereminente grandeza de su poder, el mismo poder que levantó a Cristo de los muertos, este poder está disponible para nosotros los que creemos en él Efesios 1:16-20.
Cita que para que nuestro ser interior sea fortalecido, debemos conectarnos con la fuente divina de poder. Jesús nos instruye: "Yo soy la vid, vosotros las ramas… permaneced en mí y yo en vosotros…. Desconectados de mí, no podéis hacer nada" Juan 15:1-5. Esto es conexión. Él nos prometió poder Hechos 1:8. Conectados a Cristo tenemos la fuerza necesaria para confrontar todas las vicisitudes y contingencias de la vida con éxito Filipenses 4:13.
Pensamiento-positivo.com, al respecto nos comenta, que cultivar nuestra fuerza interior nos ayuda a hacer frente a las situaciones complicadas, dándonos la posibilidad de superar prácticamente cualquier dificultad.
La filosofía de Vedanta enseña que el manantial de la fuerza es la misma base de nuestro ser. Esta se levanta de la Divinidad que está dentro de cada hombre, en un estado potencial. En el mundo entero existe sólo una escritura donde la Realidad fundamental, o Dios, ha sido descripta como fuerza (ojas o viryam). La constante oración de los sabios del Upanishadas fue: “Señor, Tú eres vigor. Hazme vigoroso en todas mis empresas. Tú eres fuerza, satúrame con fuerza”
amorc6.org/el-rosacrz, nos aporta una interesante leyenda acerca de un prominente letrado hindú. Como estudiante no había sido muy brillante. El maestro, como consecuencia, lo descuidó; solía decir que era un chico con "cabeza dura" y que nunca aprendería nada. El muchacho provenía de una orgullosa familia de letrados y en el hogar fue también descuidado y mirado en menos por ésta. Por último, el chico se desesperó y pensó quitarse la vida.
Un día, estaba sentado a la orilla de un río esperando un buen momento para arrojarse dentro de él. Pero muchas personas estaban yendo al río con sus jarras de barro para buscar agua. Mientras el niño contemplaba, notó que había una piedra en la cual la gente descansaba sus jarras mientras hacían sus abluciones. Se acerco más para mirar la piedra, y notó que en ella había un hueco en forma de taza, el que servía para asentar sobre ésta las ollas y las jarras de base redonda. El muchacho se preguntó qué podría haber causado esta depresión en la piedra.
Más tarde llegó una anciana. Ella también afirmó su jarra con agua sobre la misma piedra y cuando ya estaba por irse, el niño encontró suficiente valor para preguntarle si ella sabía cómo esa piedra había sido tallada de esa manera. La anciana le dijo que nadie había tallado esa depresión sobre la piedra. Esta se había formado por la constante fricción de las jarras de barro que se habían asentado sobre ella por años y años.
Esto fue una revelación para el muchacho. Si el asentar jarras de barro sobre esa piedra, día tras día, pensó, podía causar tan honda depresión, ¿cómo no podría él levantar su inteligencia por medio de la constante repetición de sus estudios? Este pensamiento levantó el adormecido poder en él. Más tarde se convirtió en el más brillante estudiante de su clase y fue amado y respetado por su familia. Posteriormente, su fama se extendió muy lejos como uno de los letrados más eruditos de la India. Nosotros debemos tomar esta lección como un ejemp1o y esforzarnos por despertar el adormecido poder dentro de nosotros y cultivar nuestra fuerza interior.
Simplemente no descuide la oportunidad de vida que se nos ha dado y canalice sus energías de tal forma que puedan ayudarnos a fortalecer nuestra fuerza interior y estar preparado para cualquier tipo de prueba que se nos presente.
Hay que identificarse también con lo que se llama shraddha.Tratar de vivir un ideal o misión alta, en vez de sólo recoger un poquito de felicidad, un poquito de "buen tiempo" o algunos fragmentos del llamado éxito. Convencernos de que estamos aquí para llenar un gran propósito. Estamos aquí para dar, contribuir en algo hacia la felicidad y el bien de otros. Nos señala amorc6.org/el-rosacruz, la personalidad que siempre desea algo para sí misma es miserable... Sé dador en todas las relaciones de nuestra vida y encontraremos que toda nuestra personalidad cambiará. Nuestra fuerza espiritual interna se afirmará. No perderemos nada por dar, por el contrario, todo se inclinará ante uno.
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